Los consejos más importantes sobre LinkedIn que un experto nunca te dará

El algoritmo de LinkedIn es la “nueva fórmula de la Coca-Cola”

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Advertencia: este artículo no es una guía habitual de “Cómo tener éxito en LinkedIn”, sino una colección de observaciones y pautas para utilizar la plataforma con mayor sentido común.

se ha convertido en una de las plataformas sociales más relevantes en la actualidad. Con más de 675 millones de miembros en 200 países, es con diferencia la red profesional más importante del mundo. Creada por en 2002, fue adquirida por Microsoft en 2016 por 26.200 millones de dólares, y no hace más que crecer desde entonces.

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Número de usuarios de LinkedIn en el mundo. Fuente:

LinkedIn es el epítome de la despiadada guerra de atención que todas las personas o empresas con presencia en internet disputan. Cada publicación, cada comentario, cada “Me gusta” contribuye a la plegaria del usuario por atraer atención. Asumámoslo: todos los creadores de contenido participamos en esta guerra, intentando atraer el mayor número de visitantes o seguidores posible con todo tipo de recursos: emoticonos llamativos, mayúsculas, opiniones controvertidas, “clickbait” (no hay más que leer el título de este artículo), etc. Suena triste, pero es la pura realidad. En la era de la información excesiva, la atención es la moneda más valiosa.

La “cultura” de LinkedIn

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LinkedIn tiene su propia “cultura”, un modo específico de actuar dentro de la propia plataforma. Los usuarios más experimentados estudian su audiencia, preparan sus publicaciones con gran antelación, evalúan qué foto, vídeo y/o enlace incluirán, y esperan al momento perfecto para publicar, comentar o compartir.

¿Cómo sé todo esto? Tristemente, porque lo he experimentado en primera persona. Crée mi perfil por curiosidad, como una experiencia de aprendizaje, pero ahora me he convertido en uno de esos usuarios, y a veces me atrapo en escribir ideas para mis publicaciones, preguntándome cuál es el mejor momento para publicar, y analizando cuántos hashtags y menciones debería usar, cayendo en un uso excesivo de la red y en el famoso parálisis por análisis.

Como “empollón” de LinkedIn, buscaba constantemente la manera de resolver su algoritmo, la fórmula matemática que decide qué publicaciones ve la gente, qué perfiles ocupan las primeras posiciones de búsqueda y otras métricas “claves del éxito” Aquellos que conocen los secretos del algoritmo tienen la llave para acceder a gran cantidad de oportunidades y conexiones que desarrollan sus perfiles profesionales y aumentan su popularidad.

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No he conseguido resolver el algoritmo del todo (creo que muy poca gente sabe cómo usarlo al 100% de la mejor manera), pero quiero compartir las lecciones que he aprendido al usar esta plataforma mucho más de lo que cualquier persona normal y sana debería, y al experimentar en ella tanto éxito como fracaso (efímeros en ambos casos). Cuanto más uso LinkedIn, más me doy cuenta del sinsentido que es intentar resolver esta fórmula de la Coca-Cola. Espero que estas lecciones nos sirvan para olvidarnos un poco del algoritmo y utilizar LinkedIn de una manera más lógica y menos absurda.

Algoritmo aparte, analicemos dos de mis publicaciones más recientes, las cuales representan este fracaso y éxito. La es la primera cronológicamente, y un ejemplo de fracaso si la medimos según métricas tradicionales. Con la , por contra, conseguí mi récord de reacciones, comentarios y visualizaciones. Se tradujo además en varias visitas a mi perfil e invitaciones de conexión.

Evaluemos ambas publicaciones, tanto sus puras estadísticas como un par de datos clave que pueden ayudarnos a explicar por qué tuvieron resultados tan diferentes: el día y hora de publicación y lo rápido que “prendió la mecha” (el tiempo que tardó en conseguir la primera reacción, que a su vez derivó en otras reacciones consecutivas).

Publicación A

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Fuente: Perfil de LinkedIn de J
  • 8 reacciones
  • 0 comentarios
  • 659 visualizaciones
  • Incluye enlace a una noticia externa
  • Publicada un lunes por la tarde
  • Tardó varios minutos en generar la primera reacción

Publicación B

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Fuente: Perfil de LinkedIn de J
  • 145 reacciones
  • 33 comentarios
  • 13.845 visualizaciones (y subiendo). Esto significa que casi 14.000 personas vieron mi publicación, lo cual aún me parece surrealista.
  • No contiene enlaces a noticias externas
  • Publicada un domingo por la mañana
  • “Prendió la mecha” casi de manera instantánea

Recuerda: estos no son consejos de un experto, ni pruebas demostradas científicamente. Simplemente son observaciones desde la perspectiva de un usuario con cierta experiencia.

Dicho esto, considero que son 3 los factores clave que explican la diferencia entre A y B:

  • La calidad del contenido
  • El “efecto red”
  • La suerte

La calidad del contenido

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*Advertencia: opinión polémica*

Este es, de algún modo, el factor menos importante de los tres, porque es muy subjetivo. Es lógico que un contenido de muy alta calidad destaque más que otro “muy malo”, pero no todo el mundo tiene la misma vara de medir a la hora de considerar qué es “buen contenido” y qué merece la pena compartir. Me sorprendo frecuentemente al ver lo básicas e incluso absurdas que son algunas publicaciones que se vuelven virales, y por el contrario ver que publicaciones de muy alta calidad pasan casi desapercibidas.

¿Mi opinión? Sigo creyendo que A aportaba más valor a mi red que B. Mi perfil está orientado a la industria del deporte, y considero que la noticia A puede aportar mucho más a profesionales del deporte que la B, además de tener un gran valor informativo y un tono muy positivo en el contexto de una gran crisis.

Considero la información que compartí en B como casi anecdótica, como un fenómeno que no deja de ser curioso, pero que no tiene mayor trascendencia. Pero está claro que los números de ambas publicaciones parecen contar una historia muy diferente. De nuevo, la característica clave de la calidad del contenido: subjetividad.

Con “calidad” también me refiero a todos los pequeños trucos que, según se dice, afectan a tu popularidad en LinkedIn. Puede que publicase A con hashtags, foto, o menciones erróneas. También se dice que incluir enlaces a noticias externas a LinkedIn, que obliguen al usuario a salir de la red para leer la noticia, puede perjudicar a tus publicaciones. ¿Pueden estas ser las razones de la diferencia entre A y B? Tal vez, pero sigo creyendo que este es el factor menos importante. ¿Por qué? En los siguientes dos factores está la respuesta.

El “efecto red”

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Este es el principio fundamental de cualquier red social y de cualquier tipo de contenido. Es el fenómeno que causa la viralidad. El efecto red, en palabras muy simples, es la exposición obtenida gracias a la difusión. Cuanta más gente comparta algo, más gente lo verá y probablemente más interacuará con ello.

Con B, tuve la suerte de que una persona con un perfil muy potente, que me atrevo a calificar como de “élite”, y una extensa red de contactos, compartió la publicación segundos después de que yo publicase. Este fue sin duda un detonante para que B obtuviese popularidad en muy poco tiempo. ¿Recordáis el énfasis de mi perfil en la industria del deporte? Pues bien, eso realmente no importa si alguien como este “élite” comparte tu publicación, ya que su red, que es muy diferente a la tuya, y contactos derivados de ella serán principalmente los que interactúen con tu contenido.

El efecto red explica además por qué la gente rara vez interactúa con publicaciones que tienen números bajos. Tenemos una tendencia a compartir contenido que ya es popular, porque no queremos ser uno de los primeros en compartirlo o comentar. No queremos ser “los raros” que compartan contenido “poco famoso”.

Suerte

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La suerte es el único factor que he resaltado en negrita porque sigo creyendo que es el más importante.

Soy de los que creen que la suerte es para aquellos que la buscan. Si trabajas duro y te esfuerzas, tendrás suerte. Esto también ocurre en LinkedIn: cuanto más tiempo y esfuerzo le dediques, mayor probabilidad tendrás de que crezcan tu perfil y tu influencia. Sin embargo, también creo que existe un factor de puro azar que influye en todo esto.

Después de que B adquiriese cierta popularidad, un compañero de trabajo me comentó que yo era “muy bueno en LinkedIn”. Me sentí incluso avergonzado de decirle que no es oro todo lo que reluce, y que había tenido (y sigo haciéndolo) que borrar varias publicaciones porque no prendían la mecha, porque no triunfaban en los primeros momentos que suceden a la publicación, que es la fase clave para cualquier contenido.

En el caso de B, ¿cómo conseguí reducir tan drásticamente el tiempo que tardó en prender la mecha, y que tanto mi compañero de trabajo como este perfil “élite” de LinkedIn viesen mi publicación y decidiesen compartirla? No les llamé, no les avisé, no les pedí que la compartieran. Fue pura suerte la que hizo que estuviesen conectados en ese momento y viesen justamente mi publicación en la cascada interminable de contenido que nos inunda cuando entramos en cualquier red social.

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Teniendo en cuenta que es importante cuidar tu perfil y tus publicaciones (siempre sin llegar a obsesionarse), y una vez que he insistido en que los números no mienten pero no dejan de ser eso, números, y que la suerte también juega un papel fundamental, quiero anticiparte lo que puede que oigas en boca de expertos, y los pasos que yo te aconsejaría dar como alternativa.

Lo que te aconsejará un experto en LinkedIn

  • Tu máxima prioridad es optimizar tu perfil de LinkedIn. Asegúrate de que es lo más cercano a la perfección, trabaja constantemente para actualizarlo y hacer que destaque.
  • Crea un calendario para planificar tus publicaciones, y asegúrate de que añaden valor a tu red.
  • Antes de publicar, asegúrate de incluir los hashtags y menciones correctos. Piénsatelo dos veces antes de publicar y espera al momento perfecto, porque cada publicación tiene un gran impacto en tu perfil.
  • Edita o borra publicaciones que no prenden la mecha rápidamente. Una escasa interacción afectará negativamente a tu posicionamiento en LinkedIn.

Lo que yo creo que deberías hacer

Como he mencionado, no soy un experto en LinkedIn, ni mucho menos. Simplemente soy un miembro de la red con la experiencia y las lecciones aprendidas del fracaso y del éxito mencionados. Creo que por eso pueden resultarte útiles estos consejos desde un punto de vista más “humano”, más sano, más realista.

  • Optimizar tu perfil de LinkedIn es importante, pero deberías usarlo más como una herramienta didáctica, una fuente de “activos pasivos profesionales”. No te obsesiones, complétalo poco a poco y sin prisa. Haz que tu perfil trabaje por ti, y no al revés.
  • Simplemente, intenta publicar frecuentemente, y si crees que algo es interesante no dudes en compartirlo. “Añadir valor” es el mantra que todo el mundo intenta seguir en LinkedIn, pero el concepto de “valor” es muy subjetivo, al igual que el de “calidad de contenido”. Recuerda, sigo creyendo que A añade más valor y tiene “más calidad” que B, y ya has visto lo que pasó…
  • (Dentro de ciertos límites) publica, publica, publica. No dudes, el momento perfecto para publicar es YA. Cuanto más publiques y veas cómo reacciona tu audiencia, más mejorarás a la hora de elaborar y presentar tu contenido. Esto no significa que debas publicar constantemente sobre cualquier tema, pero evita la parálisis por análisis a toda costa e intenta que la reacción a la acción sea tu modo de funcionar.
  • Suelta las publicaciones, deja que sean libres. Si una publicación no prende la mecha, céntrate en la siguiente. Un hashtag o un emoticono que puedas editar rara vez cambian algo en una publicación, y si la borras nunca sabrás cómo podría haber evolucionado. Míralo como quitarte un peso de encima porque no le tendrás que prestar tanta atención a los comentarios o a la interacción de la gente con tu publicación.

Conclusión final

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Como con todo en la vida, siempre va a haber alguien con un jardín más grande. Mejor perfil que el tuyo, con más popularidad y mayor conocimiento del algoritmo. Hasta cierto punto, olvídate del dichoso algoritmo. Simplemente celebra el “éxito” (B) con distancia y perspectiva, como la pequeña victoria que es, y utiliza el “fracaso” (A) para aprender y mejorar.

Espero que este artículo te haya servido para entender y sobre todo utilizar mejor esta gran plataforma en la que, todo sea dicho, también hay mucha confusión y tontería.

Si te gustaría saber más sobre este tema o enviarme cualquier sugerencia, no dudes en dejar un comentario o contactar conmigo .

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Sports, communications, and personal development enthusiast. I seek interesting concepts and ideas and try to put them into simple words.

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